El estudio se centra en como la distribución del ingreso en México ha variado de 1980 – 1998, para esto divide el estudio en dos periodos uno que va de
Para Fuentes y Mendoza Cota (2003) la desigualdad en el ingreso per capita, se debió en parte por el nivel de capital que dedica el gobierno en infraestructura pública a los Estados. Por eso plantea la hipótesis que la infraestructura pública afecta a la convergencia del ingreso, ya sea para acelerarla o para frenarla. Al tratar de comprobar lo anterior, los resultados de la ecuación de convergencia demuestran que las regiones que tenían capital público-PIB más elevada han crecido en promedio a tasas más altas que aquellas con una proporción menor (1980 -1995). Caso contrario sea da entre 1985-1998 ya que esta no tiene un peso especifico.
Por otro lado, cuando se plantea que la productividad del capital público es más elevada en las regiones menos desarrolladas, las regiones con un desarrollo intermedio las infraestructuras ligadas a las actividades productivas explican las disparidades del ingreso per cápita, mientras que en las regiones más atrasadas son las infraestructuras con mayor efecto en el bienestar social las que determinan los niveles de ingresos.
A partir del trabajo de Barro[1] donde demuestra que existe una correlación positiva entre la tasa de crecimiento del PIB per cápita y la infraestructura pública, se dieron una cantidad de trabajos alta sobre el tema, donde la mayoría utilizan indicadores monetarios de infraestructura y encuentras poca evidencia a favor del efecto positivo de las infraestructuras en la convergencia económica. Esto es, se detectan resultados favorables al efecto Barro. Por lo contrario, si se incluyen indicadores de la inversión en infraestructura medidos en unidades físicas (utilizando indicadores sintéticos o parciales), los resultados muestran que éstos se correlacionan de modo positivo y significativo con la tasa de crecimiento real anual del PIB per cápita en diversos países.
Ø Metodología
El paper utiliza el modelo de convergencia de Barro y Sala:
Donde = la velocidad de convergencia con que las economías pasan al estado estacionario,
y* = el valor del producto per cápita en el estado estacionario.
yo = el valor del producto per cápita en el período t = 0
yt = valor del producto per cápita en el período t > 0
En base a este modelo el autor agrega la repercusión que tiene la inversión pública en infraestructura en la convergencia y determina la siguiente ecuación:
Donde VA es una variable de control de infraestructura pública, representada por los parques industriales privados estatales. Los cálculos del análisis de convergencia se basan en una regresión de corte transversal en la que la variable dependiente es la tasa promedio de crecimiento del ingreso relativo.
El documento baso la regresión en base a información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Ø Medición de la convergencia
Entre los mecanismos para medir la convergencia se encuentra el que se relaciona con la evolución de la distribución del ingreso per cápita y se refiere al cálculo de la dispersión de esta variable, con objeto de saber si la dispersión se tiende a reducir con el paso del tiempo. El concepto de convergencia implícito en este cálculo, denominado convergencia por Barro y Sala-I-Martin.
Asimismo, Fuentes y Mendoza Cota (2003) explican el término de convergencia b es cuando las regiones pobres crecen más rápido que las ricas, es decir hay convergencia entre un conjunto de economías si existe una relación inversa entre la tasa de crecimiento del ingreso y el nivel inicial de dicho ingreso. Mientras que un valor positivo de β es compatible con un aumento temporal de la dispersión muestral del ingreso per cápita que se podría deber bien a perturbaciones transitorias, bien a que el nivel inicial de desigualdad es inferior al de equilibrio a largo plazo.
Aplicando los conceptos antes mencionados, el estudio encuentra que la convergencia β absoluta en los años de 1980 – 1985 puesto que los estados con menor ingreso per cápita (Oaxaca, Tlaxcala, Zacatecas) presentaron una mayor tasa de crecimiento, en tanto que las regiones con mayor ingreso per cápita en 1980 (Baja California, Tamaulipas, DF, Nuevo León) crecieron por debajo de la media nacional.
En cuanto al período 1985-1998 se observa una tendencia opuesta a la anterior. Así, las entidades federativas con menor ingreso per cápita en 1985 (Chiapas, Oaxaca, Zacatecas, San Luis Potosí, Nayarit, y Durango) crecen a un menor ritmo, en tanto que las regiones con mayor ingreso per cápita en 1980 (Baja California, Tamaulipas, Jalisco, Nuevo León, Chihuahua, y Coahuila) crecieron por arriba de la media nacional.
Ø La desigualdad en la dotación de infraestructura en México
El autor como lo describe al principio cree que el nivel de inversión pública en infraestructura y por eso analiza el impacto de esta variable en el desarrollo regional. Como se muestra en la gráfica las entidades federativas que en 1985 se caracterizan por una menor dotación de infraestructura pública por habitante —entre ellas Zacatecas, Oaxaca, Chiapas, Morelos, San Luis Potosí, Colima, Campeche, Hidalgo, Michoacán, Tlaxcala, Puebla y Yucatán— han sido las que han registrado una menor tasa de crecimiento de esta variable y son también las de menor crecimiento del ingreso relativo.
En suma, la simple observación del panorama regional en México parece confirmar que un mayor desarrollo económico está ligado con una mayor dotación de infraestructura pública, al margen de la relación de causalidad. La información contenida en las gráficas pone en evidencia cómo, en general, las regiones caracterizadas por un nivel de desarrollo menor —Chiapas, Tabasco, Veracruz, Puebla, Zacatecas y Oaxaca— presentan dotaciones de infraestructura general y económica inferiores a la media. En cambio, salvo alguna excepción, las regiones mejor dotadas en infraestructura pública consiguen niveles de ingreso superiores
Ø Resultados de la estimación de convergencia
En 1980-1985 el valor estimado de β es negativo, lo que indica que las regiones más pobres tienden a crecer con mayor rapidez que las ricas. El ajuste de regresión es bastante aceptable (R2 = 0.397), además de que el coeficiente de convergencia, es decir, la pendiente de la recta de la ecuación, sugiere que el proceso de equilibrio del ingreso es alto en este período. El valor de este coeficiente (0.048) indica que en el caso de la región típica cada año se elimina 4.8% del diferencial de ingreso con respecto al promedio interregional.
Los tres indicadores de infraestructura pública parecen tener un efecto positivo y significativo para disminuir las disparidades regionales. El IG tiene un mayor coeficiente que el indicador EOC y SOC. El coeficiente de SOC es significativo estadísticamente (al nivel del 95 %) en la explicación de la dispersión del ingreso en el período. Al tiempo, el coeficiente del indicador EOC y algunos de sus indicadores no explican de manera satisfactoria las diferencias en el ingreso per cápita regional.
En base a la literatura y datos obtenidos el autor determina que los resultados de la ecuación de convergencia ponen de manifiesto que la relación capital público-PIB en 1980-1985 afecta positiva y significativamente a la tasa de crecimiento real anual del PIB per cápita. Sin embargo, para el período 1985-1998 se perdieron tanto la intensidad como la significancia de las variables de infraestructura. Ello es congruente con el hecho de que con la crisis económica se genera un cambio en la función del sector público, ahora centrado en la estabilidad macroeconómica. También es congruente con que la apertura comercial tuvo un papel determinante, no en cuanto a la asignación presupuestaria en obras de infraestructura, sino en cuanto al apoyo estatal al capital privado para invertir en la construcción y la administración de obras y servicios públicos.
[1] R. Barro y X. Salai – I - Martín, “Convergence Across States and Regions” Brooking Paper on Economy Activity, Brookings Institution, Washington, 1991.







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