viernes, 19 de febrero de 2010

Javier Delgadillo Macias[*]: “Desigualdades territoriales en México derivadas del tratado de libre comercio de América del Norte” Revista eure (Vol. XXXIV, N° 101), pp. 71-98. Santiago de Chile, abril de 2008

Ø Introducción

El proceso de globalización a nivel mundial generó un cambio en la forma en que se relacionan los países, y también la forma de vida de los individuos que forman la sociedad. A partir de la interacción entre las economías a nivel mundial se da un proceso de producción basada en la descentralización, y por ende, un cambio en la localización de las actividades productivas.

Es importante mencionar que la globalización a través del tiempo muestra marcados contrastes en el desarrollo económico de las regiones, viéndose unas afectadas positivamente y otras negativamente. Para distinto autores como Bassols (1999) y Messmacher (2000) en México se da una diferencia en el desarrollo regional entre el sur, centro y norte del país. De estas tres regiones es la zona sur la más afectada, reflejándose en el nivel de vida de sus habitantes, en la infraestructura y oportunidades de trabajo para esta región.

El trabajo hace un análisis de las ventajas y desventajas que afronta el país cuando firma el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en el año de 1986. La geografía económica se reestructura y las regiones que ofrezcan ventajas comparativas y competitivas para el sector industrial son las que resultan más atractivas para los inversionistas extranjeros.

El impacto de la globalización en la economía mexicana se hace más evidente después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, los estados colindantes a los Estados Unidos y ciertos estados del centro de México fueron favorecidos mediante políticas económicas, para ser estos los polos de desarrollo del país y dejando olvidados estados del sur y sureste mexicano por no resultar atractivos a los inversores norteamericanos.

Delgadillo (2008) plantea las siguientes hipótesis:

Ø La firma del TLCAN ha incrementado la asimetría económica entre las entidades federativas del país.

Ø En unas regiones del país se incrementa la polarización territorial medida a través de la población y desigualdad social.

Ø En los últimos años se acrecentó la divergencia regional.

Ø Metodología

Para poder contrastar los supuestos del estudio, Delgadillo (2008) utilizó el índice de autocorrelación espacial de Moran, el cual analiza si existe una correlación entre entidades federativas cercanas. En dado caso de que no existiera una relación entre el PIB per capita de los estados analizados se obtendría una distribución aleatoria del PIB. En contraste si existe una autocorrelación, se obtendrían aglomeraciones de entidades federativas con valores parecidos del PIB.

El índice de Moran puede verse como una aproximación al grado de "dependencia regional" que puede tener la actividad económica en una región o un conjunto de regiones.

donde n es el número de estados del país analizados, wij son los elementos de una matriz binaria de contigüidad, s es la suma de todos los elementos de la matriz W y, zi y zj son valores estandarizados del logaritmo natural del PIB per capita del estado i y j.

Los datos que se utilizaron para determinar el log del PIB per cápita de1994 al 2004 fueron en base de la información proporcionada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística. En cuanto a los elementos de la matriz de contigüidad estos se determinan de acuerdo a los límites territoriales de las 32 entidades federativas del país. Además, se uso un criterio de regionalización basado en la metodología propuesta de Bassols (1999).

En base a la aplicación de lo anterior el autor encuentra que existe autocorrelación espacial entre los estados, y que esta ha mostrado una tendencia positiva desde la apertura comercial que se dio en el país. (Ver gráfica)

También, se realiza el modelo de convergencia condicional propuesto por Valdivia (2007), para el periodo de 1994-2005 el cual genera la siguiente ecuación:

En este caso se generan dos variables una compuesta por PIB per capita por estado/remesas y otra por el PIB per capita por estado/IED, x es un vector del PIB per capita por estado, y CH (vector Proxy) representa el capital humano representado por la población que estudiaba en el año de 1995.

Hay que resaltar la importancia de las remesas (principalmente las enviadas de USA), para mitigar en cierta parte la desigualdad que se da en la distribución de los ingresos en el país, puesto que los más favorecidos de ellas, son los estados del sur y sureste de México. Asimismo, caso contrario la Inversión Extranjera Directa fluye en mayor porcentaje hacia estados de Norte y centro del país, de ahí que estas dos variables sean importantes para determinar si existe o no convergencia entre los estados de la republica mexicana.

En base a lo anterior el autor encontró que cuando la ecuación sólo contiene la condición inicial de la IED (1994) y el capital humano de 1995, se obtiene convergencia condicional en el PIB per capita. De los resultados obtenidos se observa que la IED/PIB inicial tiene un efecto positivo y estadísticamente significativo sobre el crecimiento del PIB per capita. Cuando se estima la ecuación completa (2), la evidencia de convergencia ya no es tan contundente pues desaparece para los 32 estados del país pero prevalece para el caso de los 30 estados que excluyen a los petroleros.

Los datos de IED fueron obtenidos en base a la Secretaría de Economía de México en periodo de tiempo. En lo referente a las remesas familiares estas se obtienen en la página del Banco Central y el INEGI.

Por último, se ajustaron los datos arrojados por el índice Morgan y los de convergencia condicional para determinar una clasificación de las entidades en cuanto si fueron o no favorecidas por la apertura comercial del país, viéndose una tendencia favorable para los estados del norte y ciertos estados del centro, caso contrario ocurrió con los del sur y la mayor del centro que se vieron estancados o en el peor no fueron favorecidos. (Ver mapa)

Ø Descripción de datos

El TLCAN se vio como una vía para insertar a México en el proceso de globalización, y a su vez, como una propuesta para reactivar la economía mexicana. Sin embargo, esto generó una dualidad económica en el país, puesto que se dio un proceso darwiniano en donde los que se adaptaran a la nueva economía basada en el sector industrial serían los receptores de los inversores extranjeros y como consecuencia un aumento en su ingreso, bienestar y sobre todo en proceso de modernización, mientras que los perdedores se verían inmersos en problemas de trabajo, migración, falta de infraestructura y retroceso en su bienestar.

Es así, que el país se abre a los capitales extranjeros y empieza el nuevo proceso modernizador basado en cierta parte en la IED. Como se observa en el gráfico, el país empezó a recibir un flujo importante de IED a partir del año de 1994 con 15 mil 052 millones de dólares, pero cae a menos de 10 mil millones de dólares un año después; se recupera en 1997 y cae nuevamente en 1998 como consecuencia de las crisis internacionales. A partir de 1999 y hasta 2001 mantiene un crecimiento importante, hasta alcanzar su máximo histórico con un valor de 27 mil 429 millones de dólares, para volver a caer en 2003 (15 mil 348 millones de dólares), sube en 2004 (22 mil 283 millones de dólares) y finalmente, pierde nuevamente participación en el año 2005 (18 mil 934 millones de dólares). En todo el periodo 1994-2005 presenta un decremento anualizado de -7.1%

Si bien el TLCAN, ayudó a que la economía mexicana a crecer a través del flujo de IED, hubo sectores que fueron favorecidos y otros casi olvidados, causando una disparidad entre las regiones. En específico el sector manufacturero es el más favorecido con el 51% de la IED, seguido por los servicios financieros (21,5%) y muy por debajo se encuentra el sector agropecuario y extractivo con el 0,2% y 0,7%, respectivamente.

La disparidad que se da entre regiones de México, ha provocado que se de una migración hacía los estados del norte o bien Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida. Ya que la apertura de la economía a provocado una disparidad entre norte y sur.

Las promesas que ofrecían al inicio del TLCAN un crecimiento de la economía, la productividad y el empleo en México que, de acuerdo con la hipótesis de convergencia, superarían a los de los dos socios comerciales y, así, frenarían el flujo migratorio sur-norte, simplemente no han hecho acto de aparición en los más de diez años de operación de ese instrumento, de forma tal que el movimiento migratorio se ha incrementado exponencialmente; el producto mexicano ha crecido muy poco, sin que su distribución adquiera mayor progresividad, y la recurrencia del ciclo económico, de cuño nacional o importado, es totalmente visible, arrojando el triple efecto del desempleo, el subempleo y el empleo precario (Novelo, 2006).

Un tema importante es también el impacto de las remesas en la economía mexicana siendo estas un sustento importante para una cantidad considerable de hogares mexicanos, posicionados en parte mayoritaria en los estados del sur y sureste. Creando un círculo vicioso por así llamarlo de dependencia de las condiciones económicas de los Estados Unidos y por ende una gran incertidumbre sobre las entidades que dependen de las remesas.

Como se menciona anteriormente el TLCAN no ha logrado generar una igualdad entre regiones sino lo contrario ha provocado una disparidad, esto se observa en el nivel de ingreso per cápita de las regiones. Por ejemplo, en el 2006 el PIB per capita del Distrito Federal es seis veces superior al de los estados más pobres y dos veces más que el promedio nacional (gráfico 4).

No es un secreto que la apertura comercial de México produjo un aumento en las exportaciones del país, un flujo mayor de IED y con ello un aumento en el PIB del país. Sin embargo, el problema se encuentra en que este crecimiento es desigual para las distintas regiones del país, por un lado, están los que cuentan con altos niveles de crecimientos y estándares de vida buenos, y por otro, se encuentran los de cada día ven como la globalización los deja fuera de la modernización.

Es así, que se dan marcadas diferencias en la distribución del ingreso del país, centraliza en siete estados de la republica principalmente, siendo estos el Distrito Federal, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Chihuahua, Baja California y Coahuila. Dista mucho de esto los estados que se encuentran ubicados en la costa y centro del país, debido a que su participación en el PIB es muy baja.

El autor atribuye a esta falta de convergencia en las distintas regiones de México por la falta de políticas públicas y privadas en donde se implementen ingenierías que permitan un crecimiento sostenible y justo en las regiones del país, y así, ninguna quede fuera del proceso de modernización que viven ciertas áreas de México a partir de la apertura comercial


[*]Doctor en Geografía e investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

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