En la actualidad para poder explicar el porque de las diferencias en el crecimiento y desarrollo económico entre regiones, ahora no sólo es suficiente estudiar las ventajas comparativas inherentes en cada región. Sino también, es necesario estudiar sus ventajas competitivas, entre las cuales destacan la capacidad de innovación, calidad de servicios públicos, recursos humanos y tecnológicos.
Ahora bien, al hablar de ventajas competitivas se pueden clasificar en estáticas y dinámicas, las primeras van enfocadas al espacio físico, como es la localización, los edificios, carreteras y condiciones del ambiente. Las segundas se refieren a las que se pueden modificar por parte del gobierno o empresas privadas, como puede ser la innovación de cadenas productivas, mejores universidades, investigaciones de calidad, regulaciones ambientales, convenios públicos – privados, etc.
Ø Análisis de la metodología: cocientes de localización e índice de competitividad
El primer indicador que se estudia es el cociente de localización el cual se usa para buscar patrones de distribución geográfica de la actividad económica, el cual puede ser calculado para cualquier variable que sea comparable a diferentes niveles de agregación. Castro (2009) pone como ejemplo el cociente de localización del empleo en una actividad económica “i” en un municipio “j” de una entidad federativa, pueden calcularse simplemente como:
Cij = [(Ei/E)j]([(Ni/N)]
Donde:
Ej, es el empleo total en el municipio “j”.
Ni, es el empleo en la actividad “i” a nivel estatal y
N, es el empleo total a nivel estatal.
En este caso el coeficiente da el peso que tiene cada municipio en lo que se refiere a la localización del empelo, en otras palabras se puede utilizar para identificar cuales municipios son los que tienen la mayor concentración de empleo.
Pero si este mismo coeficiente se usa para analizar la producción de los municipios, un coeficiente mayor a uno indicaría una especialización relativa del municipio en esa actividad.
Además, cuando la estructura económica del municipio se acerca a la estructura económica del Estado, mayor será el multiplicador básico regional y mayor será en consecuencia el impacto en la región de un cambio en el nivel de las actividades básicas.
Por otro lado, Castro (2009) menciona que el índice de competitividad regional en el caso de las entidades de México se pueden calcular en base a cinco indicadores los cuales son:
- Componente económico: contiene las variables determinan las diferencias económicas de cada región en este caso toma en cuenta el PIB per cápita, el sueldo promedio, capital, nivel de especialización, depósitos bancarios per cápita y la participación de cada sector económico en el PIB.
o Componente sociodemográfico: aquí utiliza las características de la población que determinan diferenciales en la competitividad. Para ello se seleccionaron entre otras variables el ingreso de las familias, población activa por sector de actividad, tasa de crecimiento poblacional, desempleo, etc.
o Componente infraestructura: esto toma en cuenta la calidad de los servicios urbanos, tales como los de educación, salud, medio ambiente, parques industriales y telecomunicaciones.
o Componente institucional: aquí estudia la manera de cómo el gobierno local esta estructurado así como su marco legal.
- Capital social: en este caso estudia el nivel de ONG, religión, número de periódicos en circulación, etc.
Por los indicadores urbanos se añadió otra fuente de información además del INEGI y del CONAPO, que fue la entidad financiera BBV – BANCOMER, dentro de esta categoría destacan las variables de servicios públicos con los que disponen las viviendas, acceso a al tecnología como es el uso de teléfonos e Internet, cantidad de personas con educación superior y número de delitos.
Ø Conclusión
A lo largo del artículo se menciona la el papel importante que juega la competitividad regional para lograr un crecimiento y desarrollo económico sostenible. Es por ello, que cada entidad o región se debe de especializar en la producción en donde sea más productivo a través de mejoras tecnológicas, innovación, capacidad empresarial que permitan a la región competir en mundo cada vez más globalizado.
Castro (2009) describe que productividad y competitividad se convierte en un factor determinante para el desarrollo económico urbano y regional, lo cual puede conducir a que los estados, a través de acciones y políticas que implementan las autoridades locales, pueden competir directamente entre sí, con bastante autonomía respecto de los gobiernos nacionales a los que pertenecen.
Es importante mencionar que para lograr que una entidad sea competitiva es necesario un compromiso entre gobierno, empresarios y trabajadores para lograr una sinergia que sea beneficiosa para la sociedad en general.
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